
todo necesita de un conductor; un espacio favorable en el que y por el que moverse para llegar. Pero ¿a dónde?
no queda de eso llamado destino.
en la proyección de la mirada las líneas se quiebran por doquier. demasiado ruido para unos ojos que asienten a su terrible realidad: han visto demasiado.
no hay destino.
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foto, texto, edición: davijd wells




